Puerto escondido

María Oruña. Ediciones Destino

“Oliver, un joven londinense con una peculiar situación familiar y una triste pérdida, hereda una casona colonial, Villa Marina, a pie de playa en el pueblecito costero de Suances, en Cantabria. En las obras de remodelación se descubre en el sótano el cadáver emparedado de un bebé, al que acompaña un objeto que resulta completamente anacrónico. Tras este descubrimiento comienzan a sucederse, de forma vertiginosa, diversos asesinatos en la zona (Suances, Santillana del Mar, Santander, Comillas), que, unidos a los insólitos resultados forenses de los cadáveres, ponen en jaque a la Sección de Investigación de la Guardia Civil y al propio Oliver, que inicia un denso viaje personal y una carrera a contrarreloj para descubrir al asesino.”

Si bien es cierto que este libro tiene ya unos años, quisimos empezar por él respetando el orden de la serie. De hecho, ya se han publicado tres protagonizados por la teniente Valentina Redondo: además de Puerto escondido, ya están en las librerías Un lugar a donde ir y Donde fuimos invencibles.

La verdad es que no sabíamos muy bien qué nos íbamos a encontrar, no teníamos apenas referencias de este trabajo. Pero nos llamaba la atención el escenario, ya que poco hemos leído del género negro ambientado en Cantabria. Y no nos ha desagradado. La novela es muy correcta, muy entretenida, y con algo que acostumbra a gustarnos mucho, muy a lo Läckberg, como son los saltos en el tiempo.

Así pues, la trama alterna dos historias en paralelo: una en el presente, protagonizada por Redondo y un inglés recién llegado a la zona, Oliver; y otra que empieza en los inicios de la guerra civil y que se podría decir que acaba en los 50, aunque eso no es del todo cierto (quién la lea nos entenderá). Esta segunda historia está narrada desde la perspectiva de un testigo directo de los hechos, lo que la hace más interesante.

El ritmo es bastante bueno, no se hace pesada en ningún momento. Describe con bastante detalle algunos lugares de Cantabria, aunque a nosotras no se nos ha hecho aburrido. Los personajes son bastante correctos, que si bien es cierto no cuentan con nada que los haga especialmente originales, te enganchas a su historia.

Nos hace gracia el nombre elegido para la protagonista, ya que nos hizo rápidamente pensar en la Valentina Negro de Abarca y Garrido y en la Amaia Salazar de Dolores Redondo. ¿Un juego de palabras? Quién sabe. En todo caso, es cierto que Valentina Redondo tiene algunas cosas que nos recuerdan un poco a ambas.

En resumen, una novela entretenida, con final bien cerrado y no sin cierta sorpresa, que seguro gustará a los amantes del paisaje cántabro y a aquellos que disfrutan con historias enraizadas en generaciones anteriores. Y es que, ¿qué familia no guarda secretos?.

Os dejamos con el book tráiler:

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