Pasaje de las sombras. Indridason nunca decepciona

Pasaje de las SombrasPasaje de las sombras. Arnaldur Indridason. RBA Serie Negra.

“Dos agentes de policía acuden a un inmueble de la capital islandesa alertados por una inquilina, preocupada porque uno de sus vecinos lleva tiempo sin dar señales de vida. Tras acceder a aquél descubren el cadáver del individuo sobre la cama.

La falta de señales de violencia y la avanzada edad del difunto apuntan a que la muerte se ha debido a causas naturales. Sin embargo, el análisis forense posterior dictamina que falleció por asfixia, practicada seguramente con una almohada.

Seis décadas antes, una pareja formada por una islandesa y un soldado norteamericano pasean por Reykiavik. Estamos a finales de la Segunda Guerra Mundial y las tropas estadounidenses han tomado el relevo de las británicas en Islandia, despertando el recelo de los lugareños. Estos ven con especial rechazo la afición de sus mujeres jóvenes a mantener relaciones con miembros del ejército extranjero, una práctica tan extendida y preocupante que ya ha sido bautizada como “la situación”. Además, ellas son con frecuencia las mayores damnificadas al acabar embarazadas y repudiadas, o descubrir que los apuestos foráneos ya tienen una familia esperándoles en casa y sólo las desean como diversión. A su paso por el Teatro Nacional, la citada pareja descubre en el portal del edificio el cadáver de una mujer tapado torpemente con cartones.

A partir de este instante, el lector va siguiendo el avance de las dos investigaciones, que se despliegan a base de constantes saltos temporales que van revelando lentamente las conexiones entre ambas. El asesinato en 1944 de la chica, Rosámunda, empleada en un taller de costura, guarda desconcertantes paralelismos con la desaparición, tres años antes, de otra joven en el norte del país, Hrund, que todo el mundo dio por hecho que se había suicidado arrojándose a una cascada. Precediendo a su encuentro con su funesto destino, ambas mujeres habían sido víctimas de un violador que había intentado persuadirlas de que culparan de su ataque sexual a los elfos. ¿Qué relación podía haber entre ambas? ¿Qué frutos dio la investigación original? ¿Qué fue del dúo de detectives que la asumió? ¿Qué vinculaba al anciano con la misma? ¿Hay alguien que, tantos años después, sigue interesado en silenciar los hechos?”

Poco podemos decir de esta novela que no hayamos dicho ya en otras reseñas de las novelas de Indridason. Nos gusta mucho, no nos engañaremos. Dentro del panorama de la novela nórdica, que hay mucha y no toda buena, es de lo mejor. Y está novela nos ha reafirmado en nuestra opinión.

Probablemente lo que más nos gusta de sus novelas es como relata historias combinando tramas pasadas y presentes. Y en ésta también lo hace. Al igual que en El hombre del lago y Las marismas, la investigación nos traslada a tiempos donde Islandia era para nosotros una gran desconocida (la segunda guerra mundial o la guerra fría), y uno descubre que no fue siempre ese idílico país que todos tenemos en mente (y de hecho en algunos aspectos no lo es, como hemos visto en ésta y otras novelas). No encontramos a nuestro querido Erlendur, sino que hay un protagonismo compartido entre una pareja de investigadores en los 40, Flóvent y Thorson, con métodos poco desarrollados pero con mucha curiosidad, y el policía jubilado Kónrad, que decide inmiscuirse en una investigación que le lleva a recuperar recuerdos de la infancia de la Islandia de posguerra. Nos gustan quizás más los momentos años 40, por aquello de lo exótico, y por qué quizás tenemos la sensación de que los personajes están algo más trabajados.

Indridason nos habla en esta novela de la guerra, de superstición, de supervivencia económica, de los derechos de las mujeres en Islandia, de aborto y homosexualidad, entre otras cosas que seguro nos dejamos. De manera casi imperceptible cuela un trasfondo social y económico muy interesante, muy bien hilvanado con la trama criminal principal. De esas novelas en que está todo bien integrado y sin saltos raros. Una buena combinación entre una historia negra y un reflejo socioeconómico de una Islandia de los 40.

En resumen, una novela negra bien tramada, con un buen ritmo, entretenida, intercalando tramas en épocas diferentes pero muy bien encajadas y que se siguen sin problemas. Sin Erlendur, es cierto, pero con otros personajes también interesantes. Ya lo decíamos al principio, nos gusta Indridason, y aún no hemos encontrado novela suya que nos disguste. Para los que os vaya el rollo nórdico, sin duda este autor islandés es del todo imprescindible.

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