Making a murderer

Laura Ricciardi, Moira Demos. Netflix (2015)

Siguiendo un poco la línea de nuestro último post, hoy queremos hablar de una serie de la plataforma Netflix con formato documental, que presenta uno de los casos más sonados de la historia criminal y judicial norteamericana. Y no por la violencia del delito, si no por el hecho de nacer de un error judicial que llevó a uno de los protagonistas de esta historia, Steven Avery, a pasar 18 años en prisión por un crimen que no había cometido.

Y eso, aunque pueda parecer el final de la historia, es solo el principio de ella. Porque, una vez absuelto de los cargos que le llevaron a prisión tanto tiempo, se ve envuelto en otro crimen, este mucho peor, y que de nuevo le devuelve a esa maquinaria, a veces infernal e injusta, que es la justicia en Estados Unidos.

La serie cuenta con una documentación muy detallada, vídeos de interrogatorios (algunos de ellos muy indignantes, implicando a un crío de 16 años con un retraso mental) y del juicio, así como muchas conversaciones telefónicas entre los implicados. Los testimonios también son muchos, aunque para nosotras los más interesantes resultan, sin duda, los de los abogados que le defienden.

Más allá de si Avery es inocente y culpable, creemos que los aspectos más interesantes de esta producción de Netflix son dos: en primer lugar, se trata de la demostración, bastante creíble, de como un sistema policial y judicial corrupto puede anular cualquier posibilidad de librarse de la cárcel cuando no interesa; y, en segundo lugar, como los juicios mediáticos, que en España tampoco nos son desconocidos, tienen casi más fuerza que las mismas pruebas.

A diferencia de The Jinx, en la que la sospecha del espectador es que está delante de una asesino, en este caso, la duda es más que razonable. No queremos hacer spoiler (aunque cualquiera puede enterarse de la historia simplemente leyendo wikipedia), solo diremos que se prepara una segunda temporada, que por lo que sabemos, no tardará en salir. Se prometen nuevas pruebas, nuevas evidencias que sin duda pueden dar un giro interesante a la historia.

A modo de última reflexión, nos ha gustado como esta serie es una muestra palpable de que el avance de la ciencia ha abierto muchas puertas, y seguirá haciéndolo, para poder esclarecer algunos de los crímenes aún sin resolver. Hay que tener en cuenta que muchos de ellos han acabado, al menos en EEUU, con miembros de grupos sociales desfavorecidos, sin opción de una buena representación legal, en la cárcel.

En resumen una historia que engancha desde el minuto uno. Una reflexión que más allá de la investigación de un crimen en sí, nos enseña como existen también víctimas de un sistema judicial claramente imperfecto, que, en algunos momentos, indignará profundamente al espectador.

Os dejamos aquí el tráiler en inglés de la primera temporada:

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