La ciudad blanca

Karolina Ramqvist. Editorial Anagrama

“El mundo de Karin se ha transformado por completo. John, el hombre al que amaba, ya no está con ella. Y con John ha desaparecido el tren de vida que llevaba: las fiestas amenizadas con coca, los lujos… Ahora está sola con su hija Dream, el poco dinero que le queda se le está agotando y el entorno en el que se movía –las otras mujeres de los miembros de la organización criminal de la que formaba parte John– le ha dado la espalda. La justicia ha desmontado el entramado económico que sustentaba su plácida vida, y en breve se verá obligada a abandonar la casa inhóspita y gélida en la que ahora se atrinchera. Acorralada, no le queda otro remedio que asumir riesgos y buscar un modo de salir del atolladero utilizando sus propias armas…”.

Lo primero que podemos decir de esta novela es que quien busque una novela negra no la va a encontrar. Se acerca más a lo que podríamos definir como thriller, aunque en este sentido es bastante peculiar. La historia que nos presenta es bastante original, aunque quizás la narración en algún momento se nos ha hecho un poco pesada. Pero vamos por partes.

La trama que nos presenta es la historia de una mujer que, junto a su hija recién nacida, debe salir del agujero económico en el que su pareja, al desaparacer, las ha dejado. La situación se le hace especialmente dramática teniendo en cuenta que el nivel de vida del que gozaba Karin hasta el momento era muy alto gracias a los negocios turbios que se manejaban. Ante la perspectiva de perder su casa y su coche, empieza a mover todos los hilos posibles para encontrar algo donde rascar y salir del paso. El planteamiento no está mal, aunque a nosotras nos falta, quizás, algo más de ritmo.

Así pues, La ciudad blanca incluye muchas referencias, por ejemplo, al entorno, que de alguna manera está bastante ligado al estado en el que se encuentra la protagonista. Así pues, se describe un paisaje muy frío y duro, en el que se hace difícil poder avanzar. Por otra parte, hay muchas referencias a la maternidad de la protagonista, que contrasta con ese mundo de delincuencia en el que se mueve. Y a la vez es un hilo de reflexión de Karin sobre como ha cambiado ella en los últimos años, también en lo físico.

A nuestro parecer, quizás algunos de estos aspectos tienen demasiado peso. Pero seguramente eso será el gran fuerte de esta novela para quien busque algo diferente a lo habitual y lejos de la novela nórdica más popular. No se trata de una historia muy larga, y nos guste más o menos, es una lectura bastante rápida. La recomendamos, pues, para aquellas personas que busquen una alternativa a los thrillers más convencionales.

Aquí podéis ver la ficha de La ciudad blanca así como de Karolina Ramqvist publicada por Anagrama.

 

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