Caminando entre tumbas

caminando_entre_tumbas_300x456Caminando entre tumbas. Lawrence Block. RBA Serie Negra

Algunos protagonistas de novela negra son difíciles de olvidar. Policías o detectives que además de luchar contra el crimen, luchan contra sus demonios interiores. En el transcurso de su historia pueden cruzar esa línea roja algunas veces y viven en la misma oscuridad que los criminales que persiguen. La literatura reciente tiene buenos ejemplos: Charlie “Bird” Parker de John Connolly, Patrick Kenzie de Dennis Lehane, Harry Bosch de Michael Connelly, el Méndez de Francisco González Ledesma, el Toni Romano de Juan Madrid o el mismo Pepe Carvalho de Vázquez Montalbán, y sólo citando a algunos. Personajes al límite.

Matthew “Matt” Scudder, el protagonista de “Caminando entre tumbas” de Lawrence Block es uno de ellos. Ex-policía con un hecho traumático en su pasado, ex-alcohólico asistente habitual de las reuniones de Alcohólicos Anónimos, es una especie de detective privado sin licencia, que se ocupa de los casos que le encargan sus conocidos. Tiene una relación estable con una prostituta de alto standing, su ayudante es un joven buscavidas al que protege y su mejor amigo es un asesino profesional.

Hemos conocido a Matt Scudder en la novela Caminando entre tumbas, que es la décima de la serie. Quizá nos hubiera gustado conocer un poco más la evolución del personaje, pero no ha sido un mal encuentro (ya investigaremos un poco más sobre su pasado). Matt Scudder se mueve en el Nueva York de los 90 y en la novela tiene cierta gracia encontrar esos detalles que nos sitúan en esa década (piratas informáticos que necesitan un módem telefónico o la poca adaptación aún a las nuevas tecnologías). En esta novela investiga unos crueles y sangrientos asesinatos de mujeres, un caso muy oscuro, en una ciudad gris y con unos criminales que son la personificación del mal. No apto para sensibles.

Cartel caminando
Tuvimos ocasión de ver la película protagonizada por Liam Neeson, en un papel que, realmente le va como anillo al dedo y que va en la misma línea de sus últimas interpretaciones. Es la imagen de Matt Scudder. El guion tiene algunas lagunas que le alejan de la novela, sabemos que las adaptaciones cinematográficas siempre se dejan algo, pero está lejos de “Adiós, pequeña adiós” de Ben Affleck, “Mistyc River” de Clint Eastwood o la más reciente “Perdida” de David Fincher. Pero el director, Scott Frank, ha sabido trasladar la atmósfera opresiva y tétrica de la ciudad. La oscuridad que se visualiza en el libro. Confesamos que nos gustaría ver más a Liam Neeson como Matt Scudder.

En fin, una novela muy recomendable, que nos deja con ganas de más. Un buen descubrimiento.

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